Sí, los artículos de opinión de los periódicos tienen efecto sobre los lectores 

Mike Cummings en YaleNews reseña un estudio que afirma que los artículos de opinión que se publican en los periódicos tienen un efecto real sobre el público.

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Microagresiones: afirmaciones fuertes, evidencia científica inadecuada

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El concepto de “microagresiones” ha pasado a formar parte del vocabulario con el que se intenta explicar y denunciar el trato vejatorio que se propicia a los grupos sociales.

Mencionado por primera vez en 1970 por el psiquiatra Chester M. Pierce, el concepto fue retomado y popularizado en 2007 gracias a un artículo del psicólogo Derald Wing Sue. Para Sue, las microagresiones son breves intercambios diarios que envían mensajes denigrantes a ciertos individuos con motivo de su pertenencia a un grupo. Las microagresiones no tienen por qué ser realizadas de manera consciente, pero no por ello se les suponen menos dañinas.

Las microagresiones han pasado a convertirse en una preocupación prioritaria para el activismo social, un fenómeno que ha dado lugar a, al menos, dos importantes sitios web dedicados a recoger muestras de microagresiones: Everyday Sexism, fundada por Laura Bates, y Micromachismos, fundada por Ana Requena Aguilar.

Como todo fenómeno popular la idea de las microagresiones no se ha librado de críticas, algunas de ellas claramente tendenciosas pero otras pocas bien fundadas, producto de un examen de la ciencia psicológica sobre la que sus defensores sostienen la validez del concepto de microagresión.

Alex Fradera, en BPS Research Digest, nos ofrece una de esas críticas en forma de reseña de un estudio llevado a cabo por Craig Harper, psicólogo de la Nottingham Trent University, cuyos resultados dan a entender que hay un importante problema de base con las microagresiones. Seguir leyendo

Noticias falsas: amplio alcance, pero poco impacto real

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Sin duda el pasado 2017 fue el año de las noticias falsas, o fake news. La preocupación por el fenómeno está muy extendida, puesto que se supone que las noticias falsas son fuentes de polarización política, con el peligro que ello conllevaría para la existencia de sociedades democráticas bien informadas. Suele utilizarse de ejemplo la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, un hecho que para muchos está ligado al consumo de noticias falsas.

No obstante, la evidencia del poder desestabilizador de las noticias falsas sigue siendo escasa o, como mucho, contradictoria. A este panorama poco convincente viene a sumarse un nuevo estudio, reseñado por Benedict Carey en The New York Times, según el cual las noticias falsas tendrían, al menos en EEUU, un amplio alcance pero poco impacto real.

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¿Existe realmente el “lavado de cerebro”?

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Con el auge de las fake news (noticias falsas) parece que hay una expresión que se ha vuelto a poner de moda: el lavado de cerebro (brainwashing en inglés).

Y es que se teme al posible poder manipulador de dichas “noticias”,  a su capacidad para alterar de manera profunda las creencias de las personas.

Pero ¿hay algún fundamento en esa asociación entre las noticias falsas y el lavado de cerebro? Si hemos de creer a Richard Smyth en un artículo para New Humanist, lo cierto es que no. Seguir leyendo

La nueva izquierda y la política de autoayuda

La psicologia positiva es uno de los fenómenos culturales más notables de nuestro tiempo. De hecho, casi que podríamos decir que la búsqueda de la felicidad se ha convertido en una preocupación de primer orden para miles de personas en todo el mundo.

Como movimiento popular la psicología positiva no se ha librado de críticas, como por ejemplo el posible efecto de culpabilizar a las personas de sufrir determinadas situaciones con la excusa de no estar poniendo lo suficiente de su parte para estar mejor; o la ceguera ante el hecho de que existen problemas muy reales que no se solucionan simplemente con un cambio de nuestra actitud ante la vida.

Hay incluso quien ve una relación entre algunos principios de la psicología positiva y el auge de ciertos movimientos políticos modernos. Es el caso del periodista Jorge Dionisio López García en la entrada de su blog personal titulada Todos leyeron El secreto.
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¿Es peor el comunismo que el nazismo?

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En estos tiempos revueltos, parece que las posiciones extremas tanto de la izquierda como de la derecha política han vuelto a primera línea de la vida pública. Los enfrentamientos entre sus partidarios, más o menos directos, y cómo éstos son percibidos por la ciudadanía, siguen encerrando una cuestión moral que lleva años ocupando a analistas de diversas disciplinas: ¿hay que condenar más duramente el nazismo que el comunismo?; ¿quizá a la inversa?: ¿o acaso son igualmente reprobables?

La escritora Cathy Young, en un artículo en Forward, nos da su opinión sobre la polémica: quizá el comunismo sea peor que el nazismo por un aspecto fundamental.

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