¿Es morir tan terrible como lo imaginamos?

Puede que haya pocas experiencias que nos aterroricen más que la muerte. Imaginar la mera posibilidad de dejar de existir despierta en la mayoría de nosotros un terror atávico, ligado quizá a nuestro impulso hacia la propia preservación.

Pero lo cierto es que ese miedo no parece inevitable. Es más, según un estudio del psicólogo Kurt Gray, puede que la cercanía inmediata de la muerte nos vuelva de alguna manera más “positivos”. Evan Allgood reseña el trabajo de Gray en NYMag.

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¿Leer ficción nos ayuda a aprender sobre el mundo?

libros

Del novelista Haruki Muraki se dice, entre otras muchas cosas, que sus libros están llenos de frases profundas. Una de esas frases que ha hecho fortuna entre los internautas, en forma de meme, es

If you only read the books that everyone else is reading, you can only think what everyone else is thinking.
(Si sólo lees los libros que todo el mundo lee, acabarás pensando lo que todo el mundo piensa)

Y es que se dice que la literatura de ficción tiene la capacidad de hacernos replantear nuestras creencias sobre el mundo y la vida, gracias al desarrollo de la empatía que fomenta la lectura de historias y situaciones que tienen que ver con otras vidas, otros lugares y otros tiempos.

Pero, ¿es cierto que leer ficción nos ayuda a aprender sobre el mundo? Puede que la respuesta no sea tan sencilla. Un artículo del año 2012 de la psicóloga Tania Lombrozo para ncpr nos explica por qué.

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“Por favor, no te sientes como una rana, siéntate como una reina”

(Graffiti en un lavabo de tías en una universidad de Filipinas)

Recuerda mimarte, recuerda acicalarte.
El mundo no recompensa a las chicas con granos.
No te sientes como una rana, siéntate como una reina.

Compra un champú que realce el brillo de tus cabellos.
Si tu pelo es liso, entonces rízalo.
Recuerda mimarte, recuerda acicalarte.

Mantén tu aliento con sabor a menta y tus dientes blancos y limpios.
Píntate las uñas para que resplandezcan, diez perlas.
No te sientes como una rana, siéntate como una reina.

Sonríe, especialmente cuando te encuentres mal.
Mantén bajada la capota de tu coche cuando salgas a dar una vuelta.
Recuerda mimarte, recuerda acicalarte.

No cedas a tus antojos, necesitas estar delgada
para que tu falda pueda levantarse cuando saltes y dés vueltas.
No te sientes como una rana, siéntate como una reina.

No te cases con el profesor, cásate con el decano.
Cásate con el rey, no te cases con el conde.
Recuerda mimarte, recuerda acicalarte.
No te sientes como una rana, siéntate como una reina.

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Denise Duhamel es una poetisa norteamericana, con varios libros publicados y galardonada con diferentes premios y becas. En 2008 Barteleby Editores publicó en español un libro inédito en EEUU, titulado Afortunada de mí, en el que se incluye el poema de esta entrada.

En el prólogo, Thomas Fink escribe sobre Duhamel:

[…] Denise Duhamel se ha establecido gradualmente como una de las poetas sociales más convincentes de Estados Unidos. Lo que quiero decir con social es esto: incluso cuando la experiencia personal está en la vanguardia de su poesía, el centro real es por lo general la exploración de tendencias culturales más amplias, ya sean intensamente problemáticas, ridículas o alentadoras. Como la dimensión personal está superpuesta sobre la rejilla de lo social, somos convocados a discernir la interdependencia de los dos. 

El feminismo, teñido de humor ácido, es una señal de Duhamel, como se puede comprobar en Por favor…. , del que Fink escribe:

[…] constituye una irónica articulación del asunto de la autoobjetividad y de la autocomplacencia diseñadas para inducirte a casarte con “el decano” antes que con “el profesor” y con “el rey” antes que con “el conde”.

Las consecuencias del mito de la unidad contra el fascismo tras la Segunda Guerra Mundial

Quizá muchos de nosotros hayamos escuchado decir, o hayamos leído, que la Segunda Guerra Mundial en Europa acabó en el año 1945, con la rendición de Alemania. Pero, ¿qué pasó inmediatamente después en el continente? Pues que los europeos se continuaron matando, vejando y humillando con saña, en grandes proporciones y por los mismos motivos, o muy parecidos, que los que propulsaron el conflicto armado.

Eso es lo que nos explica el historiador británico Keith Lowe en su libro Continente salvaje: Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

continente salvaje

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