Daniel Kahneman: ¿está equivocado el maestro del error?

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Si hay un científico que en tiempos recientes haya alcanzado celebridad entre el gran público por su trabajo, bien podría ser Daniel Kahneman. Su trabajo con Amos Tversky supuso una de las más fascinantes aproximaciones a cómo razonamos y a los errores sistemáticos a los que estamos sujetos. Tras su fructífera colaboración, Kahneman recogió sus hallazgos y los de otros investigadores en un libro para el público general que ya es un clásico: Pensar rápido, pensar despacio.

La relación entre Daniel Kahneman y Amos Tversky es el objeto del libro de Michael Leiws The Undoing Project, al que Daniel Engber dedica un comentario en Slate. Según Engsber, la relación entre Kahneman y Tversky pasó de ser una emocionante aventura intelectual a una compleja relación humana. Ambos poseían carácteres claramente opuestos: más taciturno, pesimista y depresivo Kahneman, más seguro de sí mismo, abierto y extrovertido Tversky. Además, con el tiempo en Kahneman fraguó la idea de que su aportación estaba siendo oscurecida por la personalidad fuerte y segura de su compañero.

El libro de Michael Lewis, inédito en español en el momento de escribir esto, tiene bastantes posibilidades de convertirse en un referente para comprender la aventura científica de Kahneman y Tversky. Pero Engber dedica en su reseña unos párrafos interesantes a mencionar los errores a los que el propio Kahneman puede haber sucumbido en su obra.

Comenta Engber que meses después de la publicación de Pensar rápido, pensar despacio la psicología comezó su particular crisis de replicación (a la que ya hemos dedicado alguna entrada en este blog): algunos estudios que habían ofrecido resultados sorpredentes no se han podido reproducir  con éxito (es decir, equipos independientes no han podido obtener los mismos resultados que los estudios originales). Buena parte de esos estudios han recibido mucha atención mediática, y se han utilizado en obras de otros investigadores para apoyar sus propios argumentos. Y este también parece haber sido el caso de Kahneman en Pensar rápido, pensar despacio.

La cuestión es un problema notable. Engber comenta que hay secciones del libro de Kahneman que son resistentes en cuanto a sus resultados, justo los hallazgos de su trabajo con Tversky. Pero hay secciones que no salen tan bien paradas. Engber menciona el índice creado por el psicólogo Uli Schimmack para estimar la fiabilidad de una investigación, basado en el tamaño de su muestra y en sus efectos. Schimmack aplicó su índice a 11 capítulos del libro de Kahneman, y halló que salvo un par de capítulos el resto presentaba valores bajos de fiabilidad.

Lo que llama la ateción de Engber no es que en una ciencia experimetal se refuten ciertos resultados con investigacioes posteriores, sino el grado de confianza que en su día Kahneman mostró a la hora de presentar esos mismos resultados en su obra. Algo que, para Engber, resulta contradictorio con las implicaciones que el propio trabajo de Kahneman ha contribuido a popularizar.

Lee el artículo original de Daniel Engber en Slate (en inglés) para saber más sobre el libro The Undoing Project de Michael Lewis, así como sobre los problemas que presenta la obra Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman.

 

Da que pensar: Puede que los problemas del libro de Kahneman vayan más allá de un comprensible problema de exceso de confianza de su autor. Una de las tesis centrales del libro es que existen dos sistemas de razonamiento humano: el Sistema 1, que proporciona respuestas rápidas y basadas en heurísticos (atajos) de razonamiento; y el Sistema 2, más basado en la lógica. Dada la naturaleza casi automática del Sistema 1, aplicar el Sistema 2, y por tanto la lógica consciente, implicaría un esfuerzo adicional, lo que explicaría porqué somos tan proclives a cometer errores de razonamiento.

Pero quizá las cosas no sean tan simples. Eso es lo que implicaría un trabajo de Hence Bago y Wim De Neys publicado en la revista Cognition y reseñado en BPS Research Digest por Christian Jarrett. Recojamos un párrafo significativo de la reseña de Jarrett:

[…] parece que contrariamente a la caricatura de Kahneman de la mente humana, nuestro intuitivo Sistema 1 es perfectamente capaz de utilizar la lógica, sin ninguna ayuda del Sistema 2. Es más, de hecho es bastante raro que el Sistema 2 intervengan y contradiga a Sistema 1; es mucho más común que el Sistema 1 halle la respuesta por sí mismo.

Sin duda, se necesitarán más trabajos que examinen la exactitud de la idea de los dos sistemas de Kahneman. De mientras, haríamos bien en seguir el consejo de Kahneman, aunque sea aplicándolo a su propia obra: mantengamos un sano escepticismo y sigamos aprendiendo a cómo pensar mejor.

Imagen via TED

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