¿Cómo convencer a liberales y conservadores?: adaptando el mensaje

 

La orientación política parece ser una parte irrenunciable de la personalidad de miles de individuos. Y eso puede llegar a ser un problema: grandes desafíos como el cambio climático parecen exigir una respuesta conjunta y coordinada, más allá de las diferencias particulares en la forma de entender determinados hechos sociales.

Es por ello que desde hace años hay una considerable preocupación por hallar formas de fomentar el diálogo y la comprensión entre las diversas ideologías. Geoff Haddock, en Psychology Today, reseñaba en abril de 2016 los resultados de un estudio (también de 2016) que ofrecían otra muestra de cómo la forma de transmitir los mensajes puede afectar a lo dispuestos que estén las personas a tenerlos en consideración.

El estudio, llevado a cabo por Christopher Wolsko, Hector Areceaga, y Jesse Seiden mostró a individuos norteamericanos mensajes pro-medio ambiente enmarcados de dos maneras diferentes: en un caso, apelando a un sentido comunitario de la moralidad, enfatizando la autoridad y el patriotismo, mediante la utilización de ejemplos de líderes políticos y religiosos en la defensa de la belleza natural de EEUU, y la utilización de imágenes del águila calva (el animal icónico de EEUU) y la bandera del país; en otro caso, apelando a la individualidad moral, enfatizando la solidaridad y la justicia, y acompañando el mensaje con fotos de una persona acunando una planta y de niños regando un árbol. Además, los investigadores utilizaron una condición control en la que los participantes no recibieron ningún tipo de mensaje pro-ambientalista.

Los investigadores estaban interesados en analizar tanto las actitudes pro-ambientalistas (por ejemplo, el juicio sobre la importancia de proteger el medio ambiente) como los comportamientos (por ejemplo, la predisposición a donar a organizaciones pro-ambientalistas). Veamos las conclusiones del estudio con una cita de Haddock:

Basándose en la Teoría de los fundamentos morales [de Jonathan Haidt y Craig Joseph], los investigadores predijeron que los liberales mostrarían comportamientos y actitudes pro-ambientalistas más favorables en las condiciones de responsabilidad individual y en la condición control comparados con los conservadores, mientras que éstos responderían más favorablemente cuando se les presentaran mensajes que apelaran a su sentido comunitario comparado con la condición de responsabilidad individual o de control. De manera general, los resultados apoyaron las predicciones de los investigadores.

Para Haddock, los resultados del trabajo están en consonancia con los obtenidos en otros estudios semejantes, que muestran la importancia de enmarcar los mensajes políticos de la manera adecuada en función del público receptor. Lee el artículo original (en inglés) de Geoff Haddock en Psychology Today para conocer más sobre este tipo de trabajos y sus implicaciones.

 

Da que pensar: El trabajo reseñado por Haddock, y otros relacionados, son esperanzadores en el sentido que apuntan a que hay cierto margen entre ideologías políticas. Pero que haya margen no implica que haya libertad de cambio ideológico, ni una transferencia intercambiable de puntos de vista (algo de lo que nuestra experiencia cotidiana puede dar buena cuenta).

Sobre el cambio temporal de punto de vista político hablaba Chris Mooney en un artículo para Discover Magazine del año 2012. Lo notable de su escrito es comprobar, como dice Mooney, que “ninguno [de estos cambios] tiene que ver con nada políticamente substantivo”.

Mooney en concreto recogía cinco formas en las que diversos estudios habían concluido que se puede conseguir un cambio temporal de ideología política liberal a conservadora. Las mencionaré brevemente, y te invito a consultar el artículo original de Mooney para conocer esos mecanismos con más detalle:

  • Incrementar la “carga cognitiva
  • Intoxicación alcohólica
  • Tiempo limitado de respuesta
  • Relación limpieza / pureza
  • Miedo

Una conclusión destacable del artículo de Mooney:

Lo que esto sugiero es una conclusión bastante sorprendente: Podría ser que hayamos estado considerando la ideología política de una manera equivocada. Parece que la ideología está en parte enraizada en aspectos más profundos y primarios que las cuestiones políticas del día, y en cómo individualmente razonemos que hay que manejarlas.

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