La topografía de una existencia, trazada por un extraño

vintinoucontesmenys

Desde que lo ha leído en una novela, le atrae la idea de hacerse vigilar por un detective. No sabe qué esperar. Pero está convencida que tener un inventario semanal de su rutina tiene que serle útil para algo. Como si la topografía de su existencia, trazada con la objetividad de un extraño, pudiera ayudarla a sentirse mejor. A encontrar bajo el hollín la clave de todo . Escoge una agencia al azar y da por teléfono los datos necesarios para empezar. Los primeros informes, puntuales cada viernes en la estafeta, la decepcionan. Es incapaz de descubrir la lógica interna de los hechos insustanciales que allí se detallan con la meticulosidad de un memorialista. Una sucesión de instantes sometidos a la lógica del tedio. Inertes como un sedimento de escombros. Sin ninguna señal de alto voltaje. Ninguna utilidad. Las fotografías tampoco. Nada que no pueda decirle el espejo. Fragmentos mal encuadrados de una monotonía incubada. Siempre vestida igual. Entrando o saliendo de los mismos sitios. Sola. (p. 15)

D’ençà que ho ha llegit en una novel·la, l’atreu la idea de fer-se vigilar per un detectiu. No sap què esperar-ne. Però està convençuda que tenir un inventari setmanal de la seva rutina ha de ser-li útil per a alguna cosa. Com si la topografia de la seva existència, traçada amb l’objectivitat d’un estrany, pogués ajudar-la a sentir-se millor. A trobar una clau de volta sota el sutge. Tria una agència a l’atzar i dóna per telèfon les dades necessàries per començar. Els primers informes, però, puntuals cada divendres a l’estafeta de correus, la deceben. És incapaç de descobrir la lògica interna dels fets insubstancials que s’hi detallen amb la meticulositat d’un memorialista. Una successió d’instants sotmesos a la mecànica del tedi. Inerts com un sediment de runa. Sense cap senyal d’alt voltatge. Cap utilitat. Les fotografies tampoc. Res que no sàpiga dir-li el mirall. Fragments mal enquadrats d’una monotonia covada. Sempre vestida igual. Entrant o sortint dels mateixos llocs. Sola. (p. 15)

 

Eduard Márquez es un autor catalán prolífico, que se ha manejado en diversos géneros. Quizá sea en su producción de relatos breves donde Márquez brilla con más intensidad: unas historias con un lenguaje desnudo, certero, mínimo, que despoja la historia hasta sus elementos imprescindibles. Los cuentos de Márquez mezclan realidad y fantasía, pero siempre como un medio de hablar de los aspectos menos amables de nuestras vidas: los temores, la soledad, la muerte, el tedio existencial. En su obra Vint-i-nou contes menys Márquez recogía 32 cuentos de sus dos obras anteriores: Zugzwang y L’eloqüència del franctirador. La cita (una traducción propia al español y el original en catalán) pertenece a su relato Voyeurisme. 

Podéis leer, en catalán, un análisis de la obra breve de Márquez escrito por Damià Bardera en la revista Núvol.

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