La perseverancia no es la clave del éxito

perseverancia

Una de las ideas de la psicología popular que ha tenido mejor recepción entre el público es que la clave del éxito es la perseverancia. No importa tanto las supuestas habilidades de cada individuo, se dice, sino la capacidad de trabajar duro, de encontrar un propósito en aquello que hagamos y de hacerlo con pasión. Con esa fórmula relativamente sencilla, podemos alcanzar todas nuestras metas, aquello que nos propongamos. Como ejemplos se suelen citar emprendedores, artistas, empresarios y científicos de todo tipo.

Pero, ¿es cierto que la perseverancia es la clave del éxito?; ¿es cierto que si lo intentamos con trabajo duro y pasión podremos conseguir aquello que nos propongamos? Lo cierto es que no son pocas las voces que responden con un “no” a esas preguntas. Como ejemplo, veamos el artículo de junio de 2016 de Ian Leslie para New Stateman.

Leslie trata estas cuestiones al hilo de la obra de Angela Lee Duckworth, autora de una famosa charla TED, en la que se propone que la clave del éxito es la perseverancia, la determinación, y no las diferencias en la inteligencia individual.

Comenta Leslie que a pesar de que nadie niega que el trabajo duro sea importante, lo cierto es que está más que comprobado que la contribución de la perseverancia al éxito en diferentes áreas es marginal comparada con la contribución de la inteligencia:

Sabemos, gracias a una evidencia creciente de diferentes fuentes, que mientras que la habilidad innata no es la única contribución al éxito, es probablemente el factor que mejor lo predice. Esto es particularmente cierto en lo que hace a la habilidad cognitiva. De media, las personas con más inteligencia ganan más, tienen más salud, viven más y tienen menos probabilidades de morir en accidentes de tráfico. Es cierto, hay gente poco inteligente que triunfa y gente inteligente que fracasa, pero son la excepción […]

We know, from a growing pile of evidence from many different sources, that while innate ability is far from the only contributor to success, it is probably the best predictor of it. This is particularly true of cognitive ability. On average, people with higher intelligence earn more money, are healthier, live longer, and are less likely to die in ­traffic accidents. True, there are dumb people who succeed and clever people who fail, but they are exceptional […]

Además, dice Leslie, aunque la inteligencia individual puede incrementar gracias a la educación también es cierto que se mantiene en unos niveles bastante estables a lo largo de la vida.

Dada la aceptación popular que tienen teorías como la de Duckworth, vale la pena que dediques un tiempo a leer el artículo original de Ian Leslie (en inglés) para tener la visión contraria del asunto.

 

Da que pensar: En este blog ya hemos dedicado otros artículos a la relación entre el éxito, el trabajo duro y la inteligencia, como Sobre “Whiplash” y cómo no se crea a un genio, o 10.000 horas de práctica tampoco harán de ti un gran deportista.

Como vemos, las voces críticas con el supuesto valor de la perseverancia reciben mucha menos atención que teorías las teorías contrarias, aunque las primeras estén mejor fundamentadas. Quizá, como comenta Leslie, esto se deba a que la idea de la perseverancia y la determinación apela a nuestros deseos más profundos: la creencia de nuestro potencial ilimitado, y el de nuestros hijos, a conseguir aquello que nos propongamos.

Para Leslie esta creencia tiene un reverso oscuro, que también veíamos en la entrada sobre Whiplash: el peligro de creer que si las personas son responsables de sus fracasos, por no haberlo intentado con el suficiente empeño. Aun cuando esto pueda suceder, lo cierto es que las personas estamos más influenciadas por el entorno de lo que nos gustaría creer, y esa influencia puede ser especialmente cruel en algunos casos, como los estudiantes que pertenecen a clases desfavorecidas.

A medida que nuestras sociedades se deslizan hacia economías en las que los emprendedores sean cada vez más aplaudidos y alabados, es probable que teorías poco fundamentadas como la de Duckworth y similares cobren más relevancia si cabe. Y con ello, también es probable que se responsabilice aún más a los individuos por sus fracasos, en un ambiente social que en realidad cada vez controlamos menos. No estaría de más considerar otras visiones del éxito, o si el éxito es producto del trabajo duro o también participa la pura suerte, algo de lo que hablamos en la entrada Sobre encontrar el propio camino.

Imagen via Big Think

 

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