¿Deberíamos tener menos hijos para salvar el planeta?

control-natalidad

Parece que no haya semana en que no tengamos una mala noticia relacionada con el cambio climático y el calentamiento global. Por poner sólo algunos ejemplos de noticias recientes (en el momento de escribir esto): el hielo del Ártico alcanzó este verano su segundo nivel más bajo desde que se tienen registros; en EEUU hay voces que afirman que el crecimiento del nivel del mar ya está produciendo efectos palpables en sus costas; un estudio reciente parece echar por tierra la idea de que un incremento de CO2 en la atmósfera puede ser beneficioso para las plantas.

A pesar de estas claras señales de los cambios que se están produciendo en el clima, y de sus efectos a nivel global, y a pesar de los informes de organismos internacionales que alertan de cuánto podría empeorar la situación en el futuro, parece que las medidas de los diferentes gobiernos no están a la altura del compromiso.

Vistas así las cosas, no faltan voces que propongan nuevos medios para combatir el cambio climático. En agosto de 2016, la página web de npr publicaba un artículo de Jennifer Ludden que recogía una propuesta polémica: según el filósofo Travis Rieder, si queremos salvar el planeta deberíamos tener menos hijos (o no tenerlos en absoluto).

Rieder es profesor del Berman Institute of Bioethics de la prestigiosa Johns Hopkins University por lo que, como comenta el artículo de npr, los argumentos de Rieder son morales, en un doble sentido:

En primer lugar, los países desarrollados son los principales causantes (a día de hoy) de las emisiones de carbono, pero son las personas de las naciones más pobres quienes es más probable que sufran los impactos del cambio climático; en segundo lugar, Rieder argumenta que tenemos una obligación moral para las futuras generaciones, a las que les dejaremos un mundo devastado.

Pero, ¿cómo conseguir contrarrestar uno de los imperativos biológicos más básicos, el tener descendencia?

Rieder (junto a algunos de sus colaboradores) propone una estrategia doble: para los países en vías de desarrollo, un apoyo económico a las mujeres para incentivar el control de población, junto al uso amplio de campañas en los medios; para los países ricos, un sistema de tasas progresivas basado en los ingresos de los padres y por cada hijo adicional.

Quizá aquello que motiva la propuesta de Rieder se pueda resumir en una frase que recoge el artículo de npr:

Los hijos, si se mira fríamente, son una externalidad. Como padres, y como miembros de una familia, nos quedamos con la parte buena. Y el mundo, y la comunidad, paga los costes.

“But children, in a kind of cold way of looking at it, are an externality,” he says. “We as parents, we as family members, we get the good. And the world, the community, pays the cost.”

Lee el artículo original (en inglés) en la página web de npr para conocer más detalles de los argumentos de Rieder, algunos de los datos en que se apoyan, así como algunas objeciones a su postura.

 

Da que pensar: Pocos temas hay que despierten tantas sensibilidades y recelos como el control o la reducción de la natalidad. No es de extrañar que el artículo de npr levantara ampollas y una cierta polémica, aunque Rieder no sea ni mucho menos el primero en proponer tal cosa (para una muestra de artículos relacionados en inglés: The Guardian, New Republic, ABC News; para una muestra de artículos en español: BBC Mundo, El Mundo; El Blog Verde).

Pocas semanas después de la publicación en npr, Rieder escribió un artículo con sus impresiones sobre la polémica, del que The Guardian se hacía eco. Su lectura es de lo más interesante para obtener una visión más completa de su punto de vista, en especial porque Rieder dedica unos párrafos a discutir algunas de las objeciones más comunes que se le han hecho.

Aquí me gustaría destacar la respuesta a una de esas objeciones , la que dice que defender una bajada activa en la tasa de natalidad equivale a ser “anti-vida” (te invito a que consultes el artículo original para valorar las restantes objeciones). En palabras de Rieder:

La premisa parece ser que aquellos que desean hacer descender la tasa de fertilidad deben ser misántropos, o que son incapaces de ver el valor de las personas. Pero esa manera de ver interpreta las cosas exactamente al revés: una preocupación radical por el cambio climático está precisamente motivada por una preocupación por la vida humana – en particular, las vidas humanas que serán afectadas por las disrupciones climáticas.

The premise seems to be that those who wish to lower fertility rates must be misanthropic, or fail to see the value of humans. But that gets things exactly backward: a radical concern for climate change is precisely motivated by a concern for human life – in particular, the human lives that will be affected by climate disruptions.

La preocupación por la vida humana lleva a Rieder a adoptar una postura filosófica quizá igual de controvertida que su apuesta por el control de la natalidad:

Yo, como muchos otros filósofos, creo que es moralmente mejor hacer feliz a la gente que hacer gente feliz. Aquellas personas que ya existen tienen necesidades y querencias, y el deseo de protegerlas está motivado por el respeto a la vida humana. El no ser creado no es provocar un daño a nadie.

I, like many philosophers, believe that it’s morally better to make people happy than to make happy people. Those who exist already have needs and wants, and protecting and providing for them is motivated by respect for human life. It is not a harm to someone not to be created.

Lo que es más para Rieder:

De hecho, argumentaría que es más “anti-vida” priorizar el crear nueva vida sobre el cuidar, o incluso el no dañar a aquellos que ya existen.

In fact, I would argue that it is more “anti-life” to prioritize creating new life over caring for, or even not harming, those who already exist.

Sin duda, el control de natalidad es una cuestión que desafía algunas de las creencias más queridas del ser humano. A pesar de ello, y ante el desastre climático que parece aguardarnos, quizá haríamos bien en valorar propuestas como la de Rieder en su justa medida.

Imagen via inhabitots

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