El idioma materno modela el llanto de los bebés

Dada la diversidad de culturas humanas, los bebés de todo el mundo están bajo la influencia de una gran variedad de factores ambientales diversos. Uno de esos factores ambientales siempre presentes en la vida de los bebés es el idioma que hablan sus madres.

Un ingenioso estudio publicado en la revista Speech, Language and Hearing y reseñado en Science Daily muestra que la exposición de los bebés a determinados idiomas tiene un reflejo en la cualidad sonora de sus llantos.

Para el estudio los investigadores examinaron idiomas tonales, que son aquellos en los que el significado depende de la variación en el tono cuando se pronuncia los términos. Algo diferente a lo que sucede en los idiomas a los que los occidentales estamos más acostumbrados, en los que las palabras tienen significados más o menos fijos independientemente de la entonación.

En concreto, los investigadores eligieron dos idiomas tonales, el mandarín y el Lamnso, un idioma con una alta complejidad tonal propio del pueblo Nso, en el Camerún. Para realizar una comparación con los idiomas occidentales, el equipo investigador eligió el alemán.

Los científicos hallaron que el llanto de los bebés de aquellas madres que hablaban idiomas tonales presentaba una mayor variación melódica comparada con el llanto de los bebés alemanes. Además, los bebés del pueblo Nso tenían una variación a corto plazo entre los tonos más pronunciada que los bebés chinos y que los alemanes, mostrando la naturaleza altamente compleja del idioma tonal de sus madres.

Para los investigadores, el resultado es una muestra del carácter innato del lenguaje. Así lo cree Kathleen Wermke, investigadora principal del estudio, en declaraciones a Science Daily:

Los bloques básicos para el desarrollo futuro del lenguaje se adquieren desde el momento del nacimiento, y no sólo cuando los bebés comienzan a balbucear o a producir sus primeras palabras.

Building blocks for the development of the future language are acquired from the moment of birth, and not only when infants begin to babble, or to produce their first words.

Consulta la reseña de Science Daily (en inglés) para conocer más detalles del diseño del estudio y sobre sus implicaciones.

 

Da que pensar: Los resultados del estudio liderado por Wermke son más que curiosos, dado que muestran la disponibilidad al aprendizaje y las habilidades lingüísticas en estadios básicos de la vida de las personas. Tales habilidades se suelen tomar como una muestra de la capacidad casi ilimitada de imitación de los bebés hacia los hechos de su entorno. Un ejemplo clásico de esta habilidad de imitación es el reflejo que parecerían mostrar los bebés ante la protrusión de la lengua por parte de los adultos. Dicho en lenguaje llano: ante la visión de un adulto sacándoles la lengua, los bebés responderían haciendo lo mismo. Desde el artículo pionero de Meltzoff y Moore de 1977, el poder de imitación de los bebés ha pasado a formar parte del imaginario popular.

Imagen del estudio de 1977 de Meltzoff y Moore
Imagen del estudio de 1977 de Meltzoff y Moore

No obstante existen dudas de que realmente los bebés reaccionen de esa manera de forma generalizada. En 2013 la web A Replycated Typo publicaba un resumen de la controversia. Más recientemente, un estudio de este 2016 reseñado en Scientific American Mind vuelve a arrojar dudas sobre el fenómeno.

Las autoras del estudio, Janine Oostenbroek, Virginia Slaughter junto a otros colaboradores de la University of Queensland en Australia examinaron a 64 niños de entre una y nueve semanas de edad para comprobar si había una relación entre la capacidad de imitación y su desarrollo cognitivo. Pero, como dicen en Scientific American, las investigadoras se sorprendieron al hallar que los bebés no parecían poder imitar en absoluto:

Los bebés parecen incrementar su actividad cuando están frente a frente con un adulto, pero no parecen imitar de manera específica lo que el adulto esté haciendo.

Babies do increase their activity when they’re in face-to-face contact with an adult, but they don’t specifically match what the adult is doing.

De hecho, el equipo sí que halló que era más probable que los bebés sacaran la lengua cuando los adultos lo hacían que cuando abrían la boca, pero también hallaron que era igualmente probable que sacaran la lengua en respuesta a otros siete gestos por parte de los adultos.

Como señalan en Scientific American, el estudio tiene una implicación adicional importante para las famosas neuronas espejo:

La imitación de los recién nacidos se usa a menudo como evidencia para la idea de que las neuronas espejo humanas están listas desde el nacimiento. Estos resultados sugieren que la realidad puede ser más complicada.

Newborn imitation is often used as evidence for the idea that human mirror neurons are engaged at birth. These results suggest the reality may be more complicated.

 

Imagen via danoah

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