Los occidentales no son más individualistas que en el resto de culturas

individualismo

Una de las hipótesis más aceptadas y divulgadas de la psicología social es la existencia de una diferencia de mentalidad entre las sociedades occidentales y el resto: parecería ser que en occidente se privilegia la independencia o el individualismo frente a los demás y al entorno, cosa que no sucedería en la mayoría de las culturas del mundo, en las que se daría más importancia a la interdependencia, a la conexión con los otros y con el entorno. Pero a pesar de ser una creencia muy extendida, puede que no sea completamente cierta.

Un equipo de investigadores, en un trabajo publicado en Journal of Experimental Psychology: General y reseñado en Science Daily matiza de manera importante la idea de una diferencia en cuanto al individualismo entre Occidente y el resto de culturas.

El trabajo ha involucrado a 73 investigadores trabajando en 35 naciones: en total, se evaluaron a 10.000 participantes de 50 grupos culturales que abarcan todos los continentes habitados.

Usando datos de estudios multinacionales, los investigadores desarrollaron un modelo de siete dimensiones que reflejara distintas maneras en las que los individuos dicen ser independientes o interdependientes. Con ese modelo el equipo esperaba poder examinar, de manera más precisa de lo que se había hecho hasta el momento, las formas en que en las culturas humanas se refleja la auto-afirmación personal.

Los principales resultados se recogen en Science Daily resumidos por Vivian Vignoles, la líder del proyecto:

Nuestros hallazgos sugieren que los miembros de las culturas occidentales tienden a verse a sí mismos como más auto-dirigidos, únicos y capaces de auto-expresión que aquellos miembros de algunas, pero no todas las regiones del mundo no-occidental, y no suelen verse a sí mismos como más preocupados por su propio interés o independientes. Los grupos culturales occidentales no son una excepción, sino que forman parte de un caleidoscopio de diversidad cultural.

Our findings suggest that members of Western cultures tend to view themselves as more self-directed, unique and self-expressive than those from some, but not all other parts of the non-western world, and they do not typically view themselves as more self-interested or self-reliant. Western cultural groups are not an ‘exception’ but form part of the kaleidoscope of cultural diversity.

De hecho, los investigadores no sólo hallaron que no hay tanta diferencia entre occidente y el resto de culturas no-occidentales en lo que hace a la auto-afirmación. Además, hallaron que la diferencia en este aspecto entre las mismas culturas no-occidentales era más que notable. Dice Vignoles:

Los grupos culturales en otras partes del mundo tienen distintos modelos de auto-afirmación personal que están pobremente reflejados en los modelos previos de cultura y auto-percepción. De hecho, los modelos culturales prevalecientes de auto-afirmación en el Medio Este, Este Asiático, África Sub-Sahariana o Latino-América son al menos tan diferentes entre ellos como lo son del modelo occidental.

Cultural groups in other parts of the world have distinct models of selfhood that are poorly reflected by previous models of culture and self-perceptions. In fact, the prevailing cultural models of selfhood in Middle Eastern, East Asian, Sub-Saharan African or Latin American world regions are at least as different from each other as they each are from the Western model.

Consulta la reseña de Science Daily (en inglés) o el artículo original para conocer más datos de la metodología y de las conclusiones.

 

Da que pensar: En 2012 el diario La Vanguardia publicaba un interesante artículo llamado En qué pensamos distinto los occidentales de los orientales. En él se aludía a varios estudios que parecen mostrar que, efectivamente, existen diferencias entre cómo los occidentales y los orientales captan y se relacionan con el mundo. El artículo recogía declaraciones de Kimio Kase, experto en management, en las que resumía las diferencias entre ambas culturas:

Los occidentales siempre necesitan agarrarse a un marco general de referencia y, como un paso siguiente, desarrollan los detalles. Para los orientales, en cambio, los detalles son importantes y a partir de ahí se va construyendo, de forma sucesiva, la estructura, que surge después. Como forma mental, los asiáticos van siempre del particular hasta el genérico, mientras que los europeos o los estadounidenses siempre tienen un esquema en la cabeza y luego se van fijando, en un segundo momento, en los elementos secundarios.

En este sentido, los experimentos sobre la percepción reseñados parecen reafirmar el estereotipo que Vignoles y su equipo examinan en el artículo. Dice Kase:

Las dos culturas difieren en sus juicios. Los occidentales viven en sociedades más independientes, focalizadas en la realización de los objetivos personales mientras que para los asiáticos la causa de todo está en el contexto

Los trabajos reseñados en La Vanguardia son realmente curiosos, y muestran diferencias llamativas en la percepción entre ambos grupos culturales. Pero no todo el mundo está dispuesto a aceptar esa distinción tan categórica entre occidentales individualistas y orientales interdependientes. Por ejemplo, el artículo de La Vanguardia recoge la opinión de Joaquín Beltrán,  por aquel entonces coordinador de los Estudios de Asia Oriental en la Universitat Autònoma de Barcelona. Beltrán declaraba:

[…] las diferencias son circunstanciales a los seres humanos. Es una simplificación de la realidad. Yo creo que no es correcto recurrir a categorizaciones. […] De hecho, está demostrado que las élites de oriente no difieren mucho, en términos de pensar, de las elites de occidente, con la que comparten ciertas visiones y coinciden en muchos aspectos.

Y continuaba matizando las diferencias entre oriente y occidente:

Cuando se habla de diferencias entre las dos culturas en realidad estamos replicando las existentes entre el mundo rural y el mundo urbano. En el primero, prevalece la confianza, las relaciones cara a cara, el objetivo de eludir los conflictos, el respeto de las jerarquías, el peso del colchón familiar, el respeto a los mayores, el evitar la crítica social, el portarse bien, el mantener un cierto orden moral. Nosotros mismos éramos así hace siglos. Con lo que los occidentales tenemos más cosas en común con los orientales de las que pensamos.

Es chocante ver cómo incluso las diferencias de las que habla Beltrán entre entornos rurales, supuestamente caracterizados por la confianza, y el mundo urbano son matizadas por el equipo de Vignoles, y de una manera muy cruda:

Lejos de estar asociado con el individualismo cultural, el interés propio (versus el compromiso con los otros) era mayor en las muestras de las naciones más pobres, especialmente aquellas en las regiones sub-saharianas de África, y estaba asociado negativamente con el individualismo. El compromiso con los otros era mayor en las naciones ricas de Occidente.

Far from being associated with cultural individualism, self-interest (vs. commitment to others) was highest in samples from the poorest nations, especially those in sub-Saharan Africa, and was negatively associated with individualism. Commitment to others was highest in rich, Western nations.

Sin duda, un desafío para un desafortunado estereotipo:

Este resultado cuestiona una versión romántica de la pobreza – que los grupos compensan de alguna manera las privaciones materiales con una mayor solidaridad social; nuestros resultados sugieren que las formas africanas de independencia son adaptaciones estratégicas a condiciones de vida desafiantes, más que efectos de una exaltada identificación con o una preocupación por los otros.

This result also questions a romanticized view of poverty—that groups somehow compensate for material deprivation with greater social solidarity; our findings suggest that African forms of independence are strategic adaptations to challenging living conditions, rather than effects of heightened identification with, or concern for, others.

Así pues, con la cautela natural con la que hay que tomar trabajos como éste, parece que ni los individuos en occidente son más individualistas que en el resto del mundo, ni en las naciones en desarrollo se expresa un potenciado sentido de la comunidad. Quizá, como sostiene el artículo del equipo de Vignoles:

Dependiendo de los valores y creencias dominantes, del desarrollo socioeconómico, y de la herencia religiosa, las sociedades promueven diferentes formas de ser independiente o de ser interdependiente.

Depending on prevailing values and beliefs, socioeconomic development, and religious heritage, societies promote different ways of being independent and of being interdependent.

Es decir, que como suele ser costumbre la realidad está llena de matices, y las “grandes ideas” expresadas sin matices a menudo son demasiado buenas para ser verdad.

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