La música es un lenguaje

El 21 de Junio se celebra el Día Internacional de la Música, una festividad que se celebró por primera vez en París, en 1982, pero que desde entonces se ha extendido a una gran cantidad de países.

Como melómano que soy, me gustaría celebrarlo con vosotr@s recordando una ponencia a cargo del bajista Victor Wooten, que tuvo lugar el 26 de mayo del pasado 2012 en la 24th Annual Convention de la Association for Pshycological Science.

Wooten es un celebradísimo bajista de jazz fusión, ganador de 5 premios Grammy, y fue invitado como conferenciante a una de las sesiones especiales de la convención: Music, Mind and Brain.

La ponencia de Wooten contiene una reflexión a mi juicio acertada: Wooten comparó la inmersión de los jóvenes en la música con la manera en que los pequeños aprenden un idioma.

Cuando en nuestra infancia aprendemos una lengua, nadie nos enseña explícitamente a utilizarla: sencillamente, la utilizamos y nuestros errores son corregidos con la práctica y las relaciones sociales. Aunque los músicos suelen referirse a la música como un lenguaje, no es ésta la manera en que se suele enseñar la música: a los nuevos estudiantes se les dice desde un principio que son principiantes. Para Wooten, es como si a un nuevo hablante se le dijese que no puede hablar hasta que domine su lengua.

Así, la apuesta de Wooten es pedagogo es enseñar música llevando a la práctica la analogía con el lenguaje: permitir que los alumnos se equivoquen sin corregir contínuamente esos errores, y ayudarles a descubrir aquello que éstos realmente tengan que decir.

El mensaje de Wooten representa una invitación a introducirnos en el mundo de la música sin complejos, disfrutando del proceso que supone la práctica conjunta de este arte sublime.

La iniciativa Ted-Ed creó un vídeo donde el propio Wooten nos explica su postura, ofreciéndonos además una fantástica interpretación solista del propio Wooten del clásico Amazing grace

En 1973, el etnomusicólogo John Blacking escribió un influyente y celebrado libro llamado How musical is man? En él, Blacking discutía aspectos del fenómeno musical utilizando sus investigaciones etnográficas sobre la manera en que la música se expresa en diversas sociedades. Uno de los puntos más interesantes del libro recuerda a la idea de Wooten. Según Blacking, en las sociedades occidentales se ha producido un proceso de división del trabajo que también ha afectado al hecho musical. Así, mientras que en sociedades tradicionales la música es una actividad social compartida por todos, en las sociedades occidentales, con sus formas de arte supuestamente “superiores” se ha generado una división entre el público pasivo y los especialistas (los músicos). Y esta separación es nefasta para el aprendizaje de la música:

[…] el desarrollo tecnológico trae consigo un cierto grado de exclusión social: volverse audiencia pasiva es el precio que algunos tienen que pagar por pertenecer a una sociedad superior, cuya superioridad se apoya en la aptitud excepcional de unos pocos escogidos. Así, al elevar el nivel técnicoo de lo que se entiende por musicalidad, algunas personas habrán de quedar relegadas por su carencia de oído. Es sobre la base de tales suposiciones que la aptitud musical se alimenta o se anestesia en muchas sociedades industriales modernas. […] ¿Para qué molestarse en mejorar la técnica musical, si el objetivo de la interpretación es compartir una experiencia social?

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