No hay nada tan complejo en el mundo como un “hola” de un ser humano

 

pajaros de america

Se dice que el cerebro humano es el sistema más complejo del universo. Podría ser así, o podría ser que no. En todo caso, lo cierto es que nuestros pensamientos y sentimientos, y nuestra manera de actuar suelen mostrar una notable complejidad. Aunque la psicología desvela cada vez más de estos mecanismos complejos, sin duda han sido los novelistas los que mejor han explotado este rasgo humano.

Lorrie Moore es una de esas escritores que se desenvuelven a la perfección narrando cómo nuestra complejidad humana se expresa en nuestra vida, a veces en esas “pequeñas cosas” que forman nuestro día a día. Por eso se la suele emparentar con Raymond Carver, aunque Moore posee un sentido del humor que es marca de la casa.

loorie moore

La capacidad de Moore para rebuscar en lo más hondo queda bien reflejada en dos colecciones de relatos de ya hace unos años, Como la vida misma y Pájaros de América (ambos publicados en su día por Salamandra). Los personajes de sus relatos parecen haber perdido el ritmo de la vida, pero sin saber exactamente cómo: viven con sus decepciones, en ocasiones quedrían cambiar de rumbo, pero o han perdido las fuerzas para hacerlo, o ya no saben cómo o ni siquiera quieren volverlo a intentar.

De Pájaros de América, un par de fragmentos del relato Que es más de lo que puedo decir de ciertas personas, que reflejan el estilo de Moore.

Abby, tras recibir un ascenso laboral que no deseaba, decide huir de su matrimonio que, aunque estable, ha dejado de satisfacerla, no sabe exactamente por qué. Para poner tierra de por medio, Abby se toma unas vacaciones en Irlanda, pero acompañada por su madre, que hará las funciones de chófer del coche que han alquilado. Un coche que, al ser inglés, tiene el volante a la derecha, en lugar de a la izquierda como los norteamericanos:

Abby estaba mareada del viaje en avión; y sentarse en lo que debería ser el asiento del conductor, pero sin el volante, de repente le pareción en símbolo de algo. (p. 36)

Si este breve fragmento refleja lo que suelen sentir los personajes de Moore ante la vida, el segundo apunta a esa complejidad humana con que comenzaba el post:

Mirando por el parabrisas hacia el horizonte, Abby comenzó a pensar que toda la belleza, la fealdad y la turbulencia que se encontraba desperdigada por la naturaleza, podía econtrarse también en la gente, todo reunido y junto en un mismo lugar. No importaba el miedo o la belleza que podía generar la tierra (vientos, mares), una persona podía generar lo mismo, vivir con lo mismo, vivir con toda aquella mezcolanza de naturaleza arremolinándose en su interior, en cada fragmento. No había nada tan complejo en el mundo (ni una flor ni una piedra) como un simple “hola” de un ser humano. (p. 42)

Imagen de la autora via Vulture

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s