Cinco maneras de evaluar mejor a los demás

prejuicio

Es casi imposible no evaluar de alguna manera a las personas con las que nos relacionamos. Es algo espontáneo, natural. Pero no siempre acertamos. Es más, podemos ser incluso tremendamente injustos en nuestras evaluaciones.

La psicóloga Alice Boyes nos muestra en Psychology Today cinco errores que solemos cometer en nuestras evaluaciones de otras personas:

1. No confundir la situación con la personalidad: las personas no siempre se comportan de la misma manera. Su forma de hacerlo depende en gran medida de la situación en la que estén inmersos, más que de su personalidad.

2. Cuidado con el sesgo de confirmación: es la tendencia a prestar más atención a la información que confirma nuestras creencias que a la que las desmiente. Es un sesgo importante a la hora de juzgar a los demás, puesto que podemos hacernos fácilmente ideas negativas que se refuerzan posteriormente por nuestra atención selectiva.

3. Cuidado con el atractivo o con la similaridad: juzgamos más favorablemente a las personas atractivas o a las que son similares a nosotros mismos, pero ésas son bases endebles sobre las que construir juicios fiables.

4. No te dejes influir por tu pasado: generalizar es una de las actividades que hacemos con más frecuencia, pero hay que tener ser cuidadosos con esa tendencia para no “meter en el mismo saco” a todo el mundo: por ejemplo, una mala experiencia con un trabajor de atención al cliente no implica que todas las personas de ese grupo profesional sean igual de ineficientes.

5. No asumas que hay similaridad: tendemos a pensar que los demás piensan como nosotros, o que tienen las mismas preferencias, pero ese claramente no tiene por qué ser el caso.

Consulta el artículo original (en inglés) para aprender más sobre esos errores, y para aprender cómo evitarlos.

 

Da que pensar: Puede que las tácticas que nos propone Boyer te parezcan de sentido común, pero como pasa con la mayoría de los sesgos los factores de los que nos habla Boyer suelen escaparse a nuestro control consciente. Y esa falta de consciencia, y los errores a los que inducen los sesgos, pueden ser un problema en ámbitos delicados como el del trabajo, en el que una mala evaluación de la personalidad de alguien puede acabar injustamente con su carrera profesional. Las maneras de evitar estos errores que puedes consultar en el artículo original de Boyer pueden funcionar, entonces, como una pequeña guía de autoayuda para evitar los prejuicios en nuestro trato con los demás. Dada la cantidad enorme de gente con la que podemos llegar a tratar en nuestra vida, más vale tener esos consejos a mano.

Imagen via Psicología Social

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