Una apología de leer mientras se camina

bookwalking

A quienes nos apasiona leer, lo hacemos cuando salimos del metro, de camino al trabajo, en una tarde soleada, o incluso cuando paseamos al perro. Estoy hablando, claro, de leer mientras se camina.

El escritor y crítico Lev Grossman nos ofrecía en 2012 en la edición digital de la revista Time un curioso artículo que es una apología de ese acto curioso que es leer mientras caminamos.

Nos dice Grossman que es una actividad que encierra una declaración de principios:

esencialmente lo que estás diciendo (o lo que estoy diciendo) es que algunas veces estás más interesado en la ficción que en la realidad y que no te importa quién lo sepa. Estás diciendo, “Estoy dispuesto a tirar por la borda la mayoría o probablemente toda mi dignidad, y de alguna manera mi seguridad personal, y tu seguridad personal, porque para mí es más importante seguir leyendo este libro que mirar por dónde voy”.

essentially what you’re saying (or what I’m saying) is that sometimes you’re more interested in fiction than in reality and you don’t care who knows it. You’re saying, I’m willing to chuck most or probably all of my dignity, and some measure of my personal safety, and your personal safety, because it’s more important to me to keep reading this book I’m reading than it is to look where I’m going.

Cuando somos incapaces de dejar de leer camino adonde quiera que vayamos, nuestro cerebro parece dividirse: mientras seguimos atrapados en el mundo del libro, los sonidos, las sensaciones del mundo externo nos rodean, como siempre lo hacen, pero navegamos a través de la realidad casi como en piloto automático:

Mantengo un ojo en todo eso, pero sigo leyendo, sigo asimilando frases. Navego de memoria y con visión periférica, los ojos bajados, corrigiendo la trayectoria cuando lo necesito.

I keep a weather eye on all that, but I’m still reading, I’m still taking in sentences. I’m navigating by memory and peripheral vision, eyes down, course-correcting as needed.

Es incluso una habilidad: cuando se adquiere la práctica, nada nos impide de aplicarla en cualquier situación:

Una vez que has dominado la habilidad básica, es tentador trasladarla a la oficina. Yo lo hago. Eso también es un ambiente conocido, aunque hay un nuevo elemento, mis compañeros de trabajo. Ellos probablemente piensan que es algo raro. Excéntrico incluso. ¡Bah! Vale la pena. Al leer y caminar al mismo tiempo tengo un acceso ininterrumpido a la página. Como la banda ancha, siempre encendida.

Once you master the basic skill, it’s tempting to take it to the office. I do. That’s familiar turf too, though there’s a new element, namely my co-workers. They probably think it’s odd. Eccentric even. Bah! It’s worth it. By reading and walking at the same time I’ve got uninterrupted access to the page. It’s like broadband, it’s always on.

Claro que puede que haya gente que nos observe con curiosidad, pero:

[…] son extraños. No como los personajes sobre los que estás leyendo. Claro, pueden ser de ficción, pero no son extraños. Ellos importan.

[…] they’re strangers. Not like the characters you’re reading about. Sure, they may be fictional, but they’re not strangers. They matter.

Por supuesto que leer mientras caminamos nos priva de la observación de momentos de la vida real: las nubes, la arquitectura, un cruce furtivo de miradas,… Pero, nos dice Grossman:

 algunas veces la vida no es tan interesante como el arte.

sometimes life just isn’t as interesting as art.

Curiosamente, leer mientras caminamos nos une a quienes lo hacemos en una especie de hermandad… aunque, al estar ocupados en nuestros libros, a veces seamos invisibles los unos para los otros:

Hemos hecho la misma elección. Ellos también han escogido el arte sobre la vida, aparentar ser raros sobre aparentar ser normales, la página impresa sobre las caras blancas, aburridas, ilegibles de la multitud. Han optado por pasar de todo eso. De mí incluido – han optado por pasar de mí. Y no puedo culparles. Yo hubiera hecho lo mismo.

But there’s a kinship between us nonetheless. We’ve made the same choice. They too have chosen art over life, looking weird over looking normal, the printed page over the blank, uninteresting, unreadable faces of the crowd. They’ve opted out of it all. Myself included—they have opted out of me. I can’t really blame them. I would do the same thing.

 

Da que pensar: Hay una expresión que se repite con mucha frecuencia cuando nos referimos a la experencia de ser incapaces de abandonar la lectura de un libro: estamos “perdidos en el libro“. En los últimos años, la investigación en neurociencia nos ha enseñado que esa expresión es muy real. Hay un grupo de neuronas, las famosas neuronas espejo, que se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a otra persona realizando esa acción. Se ha podido observar que las neuronas espejo también se activan cuando leemos narrativa de ficción, por lo que empatizamos con los personajes de la historia, sintiendo sus emociones como si fueran propias. Y no sólo eso: detalles de las acciones y sensaciones también son capturadas del texto e integradas en el conocimiento de lector acerca de experiencias pasadas: con esos datos se crean simulaciones mentales utilizando regiones cerebrales que se activan cuando observamos acciones similares en la vida real

 

Imagen via DJ Edwarson . En el artículo del enlace, podréis leer unos consejos del autor para leer mientras se camina.

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