Hallada la evidencia más antigua de un acto de guerra organizada

Imagen via Discover Magazine
Imagen via Discover Magazine

Un equipo de arqueólogos ha hecho un hallazgo que sin duda dará de que hablar (y pensar). Su trabajo, publicado en Nature y reseñado en Discover Magazine , describe lo que hasta el momento es el yacimiento más antiguo de víctimas de violencia organizada conocido.

El yacimiento consta de los esqueletos fosilizados de 21 adultos y de 5 menores, en un lugar llamado Nataruk, a unas pocas millas de las orillas actuales del largo Turkana, en Kenia.
El equipo calcula que la antiguedad de los restos ronda los 10.000 años. Nataruk podría haber sido un lugar de forrageo, ocupado por una banda de cazadores – recolectores.

Las personas encontradas en el yacimiento habrían muerto a manos de otros humanos, como muestran las fracturas provocadas por porras, cuchillos y proyectiles (en la entrada en Discover Magazine podéis ver imágenes de los esqueletos y sus fracturas). De hecho, el equipo considera que las marcas de proyectiles son una clara evidencia de que el ataque fue un acto organizado de violencia, ya que son un clara señal de conflicto intergrupal.

Además, la piedra con la que están fabricados algunos proyectiles, la obsidiana, no es común en el área de Nataruk. Y eso podría ser un indicio de que los atacantes podrían haber llegado desde otro lugar.

“Lo que pasó en Nataruk parece haber sido un ataque planeado por un grupo contra otro, más que un encuentro hostil accidental entre dos grupos” [señala la líder del equipo de investigación, Marta Mirazón Lahr] “El grupo que atacó a las personas en Nataruk llevaba armas que normalmente no se llevan para ir de caza o pesca. Las lesiones muestran que porras de al menos dos tamaños fueron utilizadas, indicando que más de un atacante las llevaba. El ataque combinó el armamento de larga distancia con el de corta, lo que sugiere premeditación y planificación.

“What happened at Nataruk seems to have been a planned attack by one group on another, rather than an accidental hostile encounter between two groups,” she said. “The group who attacked the people at Nataruk was carrying weapons that would not normally be carried while hunting and fishing. The lesions show that clubs of at least two sizes were used, indicating that more than one of the attackers were carrying them. The attack combined distance and close-proximity weaponry, suggesting premeditation and planning.”

 

Da que pensar: Como comenta Discover Magazine, una escuela de pensamiento sostiene que la guerra sería un producto de la agricultura, dadas la acumulación de recursos y nuevas ideas sobre la propiedad. Los actos violentos anteriores habrían sido escaramuzas puntuales. Pero el estudio publicado en Nature muestra una premeditación en el ataque muy alta, en una época anterior a la aparición de la agricultura, por parte de un grupo de personas que se traslada de lugar para atacar a otro. De esta manera, el motivo del ataque podría haber sido la toma de recursos del territorio ocupado por los habitantes hallados en el yacimiento. Y esto, según Mirazón Lahr, muestra que:

[…] dos de las condiciones asociadas con la guerra entre sociedades establecidas – el control del territorio y de los recursos – eran probablemente las mismas para esos cazadores – recolectores, , y que hemos subestimado su papel en la vida prehistórica de los cazadores – recolectores.

[…] two of the conditions associated with warfare among settled societies – control of territory and resources – were probably the same for these hunter-gatherers, and that we have underestimated their role in the prehistoric life of hunter-gatherers

De esta manera, el estudio permite clarificar la naturaleza de la violencia en los grupos ancestrales de humanos. Y por ello el resultado del trabajo seguramente no será del agrado de aquellos que sostienen que la guerra es un invento moderno, ausente de las condiciones de vida primigenias del ser humano. Esta creencia, la de la guerra como creación cultural, forma parte de un grupo de ideas relacionadas según las cuales la naturaleza humana sería, como lo denomina el psicólogo Steven Pinker, una tabla rasa: la mayor parte de los comportamientos, de las orientaciones o de las actitudes humanas serían producto del aprendizaje, de la educación, pero no de una naturaleza humana uniforme. Pero como nos recuerdan el mismo Pinker o otros investigadores de la psique humana, durante las últimas décadas la investigación ha apuntado más bien hacia la otra dirección: la existencia de unas tendencias innatas que marcan e influyen la mayoría de aspectos de nuestra vida, desde las relaciones entre padres e hijos, pasando por las afinidades políticas y, cómo no, la guerra.

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