Los métodos de lectura rápida disminuyen la comprensión lectora

speed reading

La cantidad de información escrita a la que nos enfrentamos en nuestros días es enorme. Y no hace sino aumentar, año tras año: noticias, novedades editoriales, emails, páginas web, blogs,… Es comprensible pues que haya un buen número de personas deseosas de incrementar su capacidad lectora. Son muchas las aplicaciones y métodos de lectura rápida que prometen al consumidor cumplir esa función. No obstante, los métodos de lectura rápida no sólo no parecen cumplir lo que dicen, sino que además disminuyen la comprensión lectora.

Eso fue lo que halló un equipo de investigadores liderados por Keith Rayner y Elizabeth R. Schotter, tras revisar lo que se sabe sobre el procesamiento lector. Su trabajo ha sido publicado en la revista Psychological Science in the Public Interest.

Uno de las estrategias mediante las cuáles los métodos de lectura rápida pretenden aumentar la tasa lectora es reducir el movimiento ocular. No obstante, la investigación sobre lectura muestra que esos movimientos son necesarios para adquirir una mayor comprensión sobre lo que se lee.
Los métodos de lectura rápida también suelen ofrecer estrategias de lectura en diagonal, como medio para captar la información relevante. Pero el equipo de Rayner y Schotter muestra que la lectura rápida sólo parece eficaz para aquellos individuos que ya tienen amplios conocimientos del tema sobre el que están leyendo.

 

Da que pensar: Con la explosión del volumen de información de los últimos años, nos acompaña a menudo la sensación de no llegar a todo, de no poder acceder ni digerir toda la información que quedríamos. Tan acusada puede ser esa sensación que en inglés ha llegado a recibir un nombre: Fear of missing out, o FoMo, en miedo a quedarse fuera. La ansiedad por la pérdida de oportunidades de aprendizaje, de interacción, es el reverso inevitable de la infoxicación.

Como muestra el trabajo de Rayner, Schotter y sus colegas, nuestra capacidad de consumir información está inevitablemente limitada por los procesos cognitivos, por la manera cómo funciona nuestro cerebro. Y no hay atajos fáciles para aumentar la comprensión lectora. Lo que sí podemos hacer, dicen los investigadores, es utilizar el método tradicional de practicar la comprensión mediante la inmersión lectora:

Una mayor exposición a la escritura en todas sus diferentes formas nos proporciona un vocabulario mayor y más rico, así como la experiencia contextual que nos pueda ayudar a anticipar las palabras siguientes de un texto y a hacer inferencias en cuanto al significado de las palabras que no reconozcamos inmediatamente.

Greater exposure to writing in all its different forms provides us with a larger and richer vocabulary, as well as the contextual experience that can help us anticipate upcoming words and make inferences regarding the meaning of words or phrases we don’t immediately recognize.

Leer más pero mejor, y ser capaces de discriminar la información pertinente de la trivial. Quizá no sean soluciones muy fashion o milagrosas, pero son efectivas. Y es que:

En último término, no hay habilidad o estrategia que nos permita digerir una novela de una sentada, o procesar una bandeja de entrada llena de emails durante el almuerzo.

Ultimately, there is no one ability or strategy that will enable us to zip through a novel in one sitting or process an inbox full of emails over the course of a lunch break.

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