¿Qué le sucede a una sociedad que no cree en el libre albedrío?

free-will

Mucho se discute sobre si existe o no el libre albedrío. Aunque pueden parecer discusiones abstractas, más adecuadas para pensadores profesionales que para ciudadanos de a pie, quizá sus conclusiones puedan tener efectos sociales. Al menos eso es lo que sugieren  los psicólogos Azim F. Shariff y Kathleen D. Vohs. En concreto, Shariff y Vohs se centran en la cuestión de qué dirección tomaría una sociedad en la que no se creyese en el libre albedrío.

Shariff y Vohs mencionan estudios en los que se muestra que, cuando los individuos ponen en duda la existencia de libre albedrío, se muestran más benignos en cuanto a los castigos:

[…] cuanto más duda la gente sobre el libre albedrío, menos se muestran a favor de un castigo “retributivo” – un método de castigo no destinado preferentemente a disuadir el crimen en el futuro, sino a hacer sufrir a los individuos por sus transgresiones.

[…] that the more people doubt free will, the less they favor “retributive” punishment—punishment meted out not primarily to deter future crime but rather to make individuals suffer for their transgressions.

De hecho, la falta de creencia en el libre albedrío disminuye el apoyo al castigo retributivo, pero no el apoyo a cualquier tipo de castigo:

[…] los escépticos sobre el libre albedrío tratan a las personas que violan la ley de la misma manera que tratarían a los virus, las riadas u otros fenómenos naturales: quieren protegerse a sí mismos de más daños, pero no desean buscar venganza.

[…] free will skeptics treat people who break the law as they would viruses, raging floods or other natural phenomena: they want to protect themselves against further harm but have no desire to seek vengeance.

Ni siquiera parece necesario mencionar explícitamente el libre albedrío para que las personas reflexionen sobre él y la manera más adecuada de castigar a los criminales, como parece mostrar experimentos llevados a cabo por Shariff y Vohs: basta con que los individuos tengan acceso a información sobre los mecanismos neuronales que subyacen a las acciones humanas.

A pesar de que abandonar la creencia en el libre albedrío parece hacer que las personas sean más benévolas hacia el castigo, también hay contrapartidas. Shariff y Vohs mencionan tres:

En primer lugar, abandonar el castigo criminal puede ser desastroso a nivel social:

[…] cuando las leyes no se consolidan y refuerzan, las personas tienen poca motivación para trabajar juntas por un bien común. En lugar de eso, se ponen a sí mismas por encima de todas las demás, y evitan toda responsabilidad […]

[…] when laws are not established and enforced, people have little motivation to work together for a greater good. Instead they put themselves above everyone else and shirk all responsibility […]

En segundo lugar, aun cuando existan normas bien establecidas, el escepticismo ante el libre albedrío también tiene consecuencias:

Algunas de nuestras investigaciones muestran que dicha duda, que debilita el sentido de responsabilidad por nuestras acciones, anima a las personas a abandonar las normas existentes.

Some of our research reveals that such doubt, which weakens a sense of accountability for one’s actions, encourages people to abandon existing rules.

En tercer lugar, la falta de creencia en el libre albedrío también puede desembocar en comportamientos antisociales hacia los otros:

Parece ser que cuanto menos creemos en el libre albedrío, menos capacidad para controlarnos a nosotros mismos a la hora de mentir, hacer trampas, robar […]

The less we believe in free will, it seems, the less strength we have to restrain ourselves from the urge to lie, cheat, steal […].

 

Da que pensar: En resumen, Shariff y Vohs parecen hallar un efecto paradójico del descreimiento en cuanto al libre albedrío: por un lado, nos hace más tolerantes hacia cómo juzgamos los malos comportamientos ajenos; por el otro, nos hace demasiado tolerantes hacia cómo juzgamos nuestros propios comportamientos hacia los demás. No es de extrañar que ese exceso de tolerancia sea visto por los autores como un peligro para la organización social. Para Shariff y Vohs, dado que la noción de libre albedrío es tan central para la vida humana, y para la vida humana en sociedad, quizá se acabe aplicando aquello que decía Voltaire sobre Dios: que si no existiera, tendríamos que inventarlos:

¿Qué haría nuestra sociedad si se encontrara a sí misma sin el concepto de libre albedrío? Bien podría ser que tuviera que reinventarlo.

What will our society do if it finds itself without the concept of free will? It may well reinvent it.

En última instancia, la cuestión latente es cómo afecta las discusiones científicas sobre aspectos centrales de la experiencia humana a la vida corriente de las personas. Parece indudable que históricamente los cambios de mentalidad mediados por la ciencia han tenido grandes efectos sobre nuestra manera de entendernos a nosotros mismos y nuestro lugar en el mundo. Pero dado que parece que los seres humanos no podemos dejar de sentirnos libres y responsables por nuestras acciones, la puntilla final de Shariff y Vohs parece más que acertada.

 

Imagen via danielmiessler.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s