La más absoluta soledad se vive en medio de la multitud

metropolis

El lenguaje es de aquellas capacidades que son fundamentales en el ser humano, y que probablemente han tenido una contribución de primera línea a la hora de determinar lo que somos. Y precisamente por eso, por su papel omnipresente en nuestras vidas, es una capacidad que damos por sentado. Los filósofos llevan siglos haciéndose preguntas de lo más interesanetes sobre el lenguaje: ¿qué es el significado?; ¿cómo adquieren significado las palabras?; y, en especial, ¿cómo podemos entendernos los humanos?

Si crees que son preguntas triviales, imagina qué harías si, por accidente, fueses a parar a una ciudad en la que se habla un lenguaje que te es desconocido y del que no consigues descifrar su mecanismo interno; imagina que tienes unos ardientes deseos de volver a tu hogar, junto a tu familia. ¿Cómo harías para superar esta situación, para hacerte entender con la gente que te rodea?

¿Qué está haciendo aquí, y más aun, dónde se sitúa este “aquí”, en qué ciudad, qué país, qué continente, qué rincón del mundo maldecido por los dioses? Trata una vez más de volver a reflexionar acerca de este inverosímil asunto, confía en su propio sentido de la lógica […] si bien no hay la más mínima duda de que el malentendido que lo ha conducido hasta aquí pronto o tarde se disipará, y entonces podrá de inmediato proseguir su viaje hacia su destino, en el momento presente se siente bastante desamparado: sin amigos, sin conocidos e inclusive sin documentos, y completamente abandonado en una ciudad del todo desconocida de la que ignora hasta el nombre, en la que no puede comunicarse con nadie, él, tan versado en lenguas; lo menos que puede decirse es que hasta el momento no se ha encontrado con ni un solo ser con el que poder cruzar dos palabras en este inextricable fárrago invasor de un pueblo en movimiento perpetuo y perpetuamente acelerado.

Épépé, traducida en su edición española por ediciones Funambulista como Metrópolis, es una novela de Ferenc Karinthy que plantea una situación que al principio puede parecer cómica, pero que rápidamente degenera en una pesadilla. De la contraportada:

Budai [el protagonista] es un prestigioso lingüista y políglota húngaro que vuela desde su país para acudir a un Congreso de lingüística en Helsinki (Finlandia); se duerme durante el viaje y, al despertar, descubre que debe de haberse equivocado de avión, pues no está en Helsinki. En cuanto trata de enmendar el error, constata que no entiende a nadie y que nadie lo entiende: ha aterrizado en una gran ciudad donde sus habitantes hablan una lengua desconocida.

La novela, comparada por su estilo con obras de Kafka o con 1984, de George Orwell, dibuja un escenario que se va convirtiendo en una pesadilla agobiante, al seguir los esfuerzos de Budai por hacerse entender y por huir de una ciudad cuyo funcionamiento se escapa a toda lógica. Pero, más aun, como dice Eduardo Gallarza en su postfacio:

[el mundo que Épépé recrea en sus páginas es] un infierno hecho con las piezas de nuestra realidad, el reflejo sutilmente deformado de nuestra locura cotidiana. […] la más absoluta soledad se vive en medio de la muchedumbre […]

 

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