La filosofía no es una forma de terapia

La filosofia es indagación. Ése es el impulso: maravilla ante el mundo que conducte a la especulación, el razonamiento, el debate, siempre con el objetivo de obtenir puntos de vista sobre la realidad más exactos, rigurosos y más interesantes. Los filósofos hacen preguntas e intentan responderlas. Quieren descubrir cómo son las cosas, y si en efecto es posible descubrir cómo son las cosas. Es cierto que en el Mundo Antiguo muchos fiósofos se establecieron como gurús y pretendieron ser capaces de enseñar a sus seguidores cómo vivir vidas mejores. No obstante, por tomar una meta conocida, conócete a ti mismo (o conócete a ti mismo mejor): no hay garantías de que el incremento en autoconocimiento conduzca a una mayor felicidad o que sea terapéutico en ningún sentido. Es posible, y plausible, que dedicar mucho tiempo y energía a conocerse mejor sea destructivo, y que incluso pueda conducir a la depresión, o a una parálisis de inacción. En otras palabras, lejos de proporcionar una terapia, el proceso de pensar a fondo sobre la propia existencia podría ser una forma de autodestrucción más que de mejora.

[…] Cuando investigamos acerca de la naturaleza de la realidad o sobre cómo deberíamos vivir, no hay manera de asegurar por adelantado a dónde nos conducirá nuestra indagación, o si la búsqueda misma será buena para nosotros.

Nigel Warburton es uno de los mejores divulgadores contemporános de la filosofía. El texto (traducción propia del original inglés) es la respuesta de Warburton a la pregunta Is philosophy enquiry or theraphy? , en el foro de ideas Aeon Ideas .

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