Estoy anulado por la idea de lo que querría tener, poder, sentir

Me lleno de ira. Querría comprenderlo todo, saberlo todo, cumplirlo todo, decirlo todo, sufrirlo todo, sí, sufrirlo todo. Pero no tengo nada de todo esto, nada, nada. Estoy anulado por la idea de lo que querría tener, poder, sentir. Mi vida es un inmenso sueño. Pienso, en ocasiones, que quisiera cometer todos los crímenes, todos los vicios, todas las acciones bellas, nobles, grandes, beber la belleza, la verdad, el bien, de un solo trago, y dormirme después para siempre en el pacífico seno de la Nada.

Déjenme llorar. (pp. 46-47)

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Internet no tiene la culpa de la división social

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El pasado 8 de marzo la revista Science publicaba uno de esos estudios que dan de qué hablar y que son para reflexionar.

Según recogían varios medios, entre ellos la Agencia SINC, el trabajo muestra que en Twitter las noticias falsas se difunden un 70% más rápido que la información veraz. Los investigadores llegaron a esa conclusión después de analizar la mayor muestra hasta el momento en este tipo de estudios: 126.000 historias tuiteadas por tres millones de personas unas 4,5 millones de veces entre 2006 y 2017. Seguir leyendo

Sé lo que significa “nada”, y sigo jugando

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Hoy ha llamado Carter, pero no me ha parecido que tuviera sentido hablar con él. En general no hablo con nadie. Me concentro en el modo en que daría la luz en unos tarros Mason llenos sobre un alféizar de la cocina. Me tumbo al sol, observo al colibrí. Esta mañana he lanzado las monedas a la piscina, y han relucido y girado en el agua de un modo que casi me ha dado ganas de leerlas. Me he refrenado. Seguir leyendo

Una nueva especie: el troll intelectual 

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La figura del troll es ya un clásico de Internet. Se los puede encontrar en los más diversos foros, actuando siempre de la manera más dañina posible. Pero no todos los trolls son iguales. Kerry Butters, en markITwrite, dice haber identificado un nuevo tipo de troll: el troll intelectual.

Según nos dice en su artículo, Butters ha identificado a esta nueva especie indagando en las secciones de comentarios de varias publicaciones. ¿Qué es lo que hace de este troll una nueva especie?

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Cuando la razón es un arma arrojadiza

Si sigues con cierta frecuencia en redes sociales los debates sobre la actualidad quizá te hayas topado con una tendencia curiosa: una especie de diálogo de sordos, en la que todo el mundo acusa a todo el mundo de ser irracional.

Es un fenómeno que se concreta de formas variadas, algunas más llamativas que otras. Por ejemplo: la utilización  de citas de escritores / pensadores que claman por la irracionalidad de  la gente por parte de personas que mantienen puntos de vista que, al menos en parte, bien podrían ser poco razonables; las acusaciones a los otros de no tener en cuenta la evidencia, aun cuando se esté utilizando la evidencia de una manera muy parcial y sesgada; las acusaciones morales mezcladas con juicios sobre la poca inteligencia ajena, aun cuando la postura que se defiende sea tan dudosamente moral como aquella que se ataca;… Y así un sinfín de otros pequeños ejemplos cotidianos.

Es una de esas cuestiones en las que más vale intentar no moralizar ni aleccionar: todos somos susceptibles de caer en según qué comportamientos, incluidos éste. Aun así, sin ánimo de moralizar, parece interesante intentar profundizar un poco en el fenómeno.

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Microagresiones: afirmaciones fuertes, evidencia científica inadecuada

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El concepto de “microagresiones” ha pasado a formar parte del vocabulario con el que se intenta explicar y denunciar el trato vejatorio que se propicia a los grupos sociales.

Mencionado por primera vez en 1970 por el psiquiatra Chester M. Pierce, el concepto fue retomado y popularizado en 2007 gracias a un artículo del psicólogo Derald Wing Sue. Para Sue, las microagresiones son breves intercambios diarios que envían mensajes denigrantes a ciertos individuos con motivo de su pertenencia a un grupo. Las microagresiones no tienen por qué ser realizadas de manera consciente, pero no por ello se les suponen menos dañinas.

Las microagresiones han pasado a convertirse en una preocupación prioritaria para el activismo social, un fenómeno que ha dado lugar a, al menos, dos importantes sitios web dedicados a recoger muestras de microagresiones: Everyday Sexism, fundada por Laura Bates, y Micromachismos, fundada por Ana Requena Aguilar.

Como todo fenómeno popular la idea de las microagresiones no se ha librado de críticas, algunas de ellas claramente tendenciosas pero otras pocas bien fundadas, producto de un examen de la ciencia psicológica sobre la que sus defensores sostienen la validez del concepto de microagresión.

Alex Fradera, en BPS Research Digest, nos ofrece una de esas críticas en forma de reseña de un estudio llevado a cabo por Craig Harper, psicólogo de la Nottingham Trent University, cuyos resultados dan a entender que hay un importante problema de base con las microagresiones. Seguir leyendo