Es necesario entender la historia profunda de nuestras convicciones políticas

extraños en su propia tierra

Cuando preguntamos a alguien “¿Cuáles son tus ideas políticas?” es de esperar que respondan hablando de sus valores, y del tipo de políticas que les gustaría ver aplicadas. Pero debajo de eso hay algo más básico. Yo lo llamo deep story (historia profunda). Seguir leyendo

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Hallada nueva relación entre la genética y el número de años que se pasan en la escuela

Ed Yong para The Atlantic reseña un estudio que ha hallado un relación entre miles de variantes genéticas y el número de años que los alumnos pasan en la escuela.

El contexto: El número de estudios que ha hallado una relación entre el efecto de los genes y diversos rasgos de personalidad parece estar experimentando un boom en los últimos años. Los investigadores han hallado efectos genéticos en ámbitos como la inteligencia, la habilidad lectora, la habilidad matemática,…

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Atrapados por La Gran Desilusión (y cómo escapar de ella)

Vivimos en una época de crisis, en eso parece haber un amplio consenso. Lo que parece más difícil es acertar en los motivos de esa crisis. Parece lógico pensar que el crash económico de 2008 y sus efectos a largo plazo son en buena parte responsables de la percepción de crisis que nos invade. Aunque es difícil que la crisis económica de por sí explique en su totalidad esa especie de desazón y desencanto para con instancias tan dispares como la democracia, el gobierno, los medios de comunicación, el capitalismo,…

Diversos analistas se han enfrascado en intentar desentrañar el origen de la desazón. Algunos incluso han decretado el final del proyecto ilustrado, la muerte del liberalismo e incluso de la misma democracia.

De entre los análisis recientes, el que Javi Gómez presenta en su libro La Gran Desilusión es llamativo porque se aparta de la tendencia general a buscar al culpable en instancias como el capitalismo, para dirigir la responsabilidad hacia nosotros mismos. Una responsabilidad de origen psicológico, por así decir.

la gran desilusion

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Somos irracionales, pero…

Somos limitados, no somos perfectos, somos irracionales en muchos sentidos. Pero podemos construir un mundo acorde con esto que nos lleve a tomar mejores decisiones en lugar de peores decisiones. Esa es mi esperanza.

Dan Ariely (psicológo)

A Ghost Story, y el imposible sentido de la vida

A no ser que el lector sea creyente de una de las grandes religiones monoteístas, o de determinadas creencias transmundanas, he aquí una verdad incontrovertible: un día moriremos. No sólo nuestro cuerpo, sino también nuestra conciencia desaparecerán. Y nos convertiremos en polvo. En nada.

En cierto sentido, quizá se puede decir que continuamos viviendo mientras haya alguien que nos recuerde. Puede que ello sea lo que lleva a tantas personas a preocuparse por su legado, por su impacto en la vida de los demás, más allá de las rutinas propias del día a día o de las emociones y vivencias menos rutinarias.

Así puede que nuestros amigos, nuestros familiares directos (como nuestros hijos o nietos) o nuestras parejas sean las encargadas de mantenernos “vivos”. Pero, ¿qué pasa cuando con el pasar del tiempo esas personas, a su vez, ya no estén? Nuestro recuerdo y, al fin, nosotros mismos, habremos desaparecido por siempre más, y nada en la Tierra ofrecerá un indicio de nuestra existencia.

No es un pensamiento agradable precisamente. Como animales que tenemos consciencia de nosotros mismos, de nuestro devenir, y una cierta sensibilidad para nuestro lugar en (llamémoslo así) el gran cuadro del cosmos, puede que en algún momento tengamos que lidiar con la certeza de la muerte y el olvido. Y que tengamos que hacerlo seriamente, ya sea para sublimarla, afrontarla o para llevar a cabo alguna especie de exorcismo.

Para el director David Lowery parece que su estrategia particular de afrontamiento pasó por grabar la película A Ghost Story.

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¿Qué es, en realidad, el fascismo?

Por motivos de los más variados, las palabras fascista y fascismo están de moda (si es que alguna vez dejaron de estarlo realmente).

Y no sólo por el auge de movimientos ultraderechistas en toda Europa, sino por el uso indiscriminado que en estos tiempos de polarización política se está haciendo de dichos términos. Un buen número de personas no duda en utilizar la etiqueta para calificar a aquellas otras personas o representantes políticos que parecen violar normas o comportamientos democráticos, aunque en ocasiones esa supuesta violación sea más percibida que real (cuando no directamente un producto de la manera tendenciosa con que evaluamos la información política que nos desagrada).

Parece pues un momento en el que sería razonable replantearnos qué es el fascismo, o qué se ha venido considerando como fascismo durante estas últimas décadas, para al menos centrar la discusión y ser capaces de diferenciar el fascismo de otras actitudes intolerantes o discutibles moral y políticamente hablando.

Una buena obra que nos puede ayudar a este fin es Anatomía del fascismo, de Robert O. Paxton.

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